miércoles, 15 de abril de 2020

Paga tus impuestos

"Nunca me ocurrirá nada que reciba con tristeza o mala disposición. Pagaré mis impuestos con gusto. Ahora, todas las cosas que causan queja o temor son como los impuestos de la vida, cosas de las cuales, mi querido Lucilius, nunca debes esperar exención ni buscar escape ".

Séneca, cartas morales, 96.2

"A medida que toca pagar sus impuestos sobre la renta, podría ser como muchas personas, quejándose de lo que tiene que entregar al gobierno. ¿Cuarenta por ciento de todo lo que gano va a estas personas? ¿Y para qué?
En primer lugar, los impuestos se aplican a muchos programas y servicios que casi seguro da por sentado. Segundo, ¿crees que eres tan especial? La gente ha estado quejándose de sus impuestos durante miles de años, y ahora están muertos. Superalo. Tercero, es un buen problema a tener. Mucho mejor que, digamos, hacer tan poco que no quede nada para pagar al gobierno o vivir en una anarquía y tener que pagar por cada servicio básico en una lucha contra la naturaleza.
Pero lo más importante, los impuestos sobre la renta no son los únicos impuestos que pagas en la vida. Son solo una forma financiera. Todo lo que hacemos tiene un costo asociado. Esperar es un impuesto al viajar. Los rumores y los chismes son los impuestos que provienen de ser una persona pública. El desacuerdo y la frustración ocasional son impuestos que se aplican incluso a las relaciones más felices. El robo es un impuesto a la abundancia y a tener cosas que otras personas quieren. El estrés y los problemas son aranceles que vienen unidos al éxito. Y sigue y sigue y sigue.
Hay muchas formas de impuestos en la vida. Puedes discutir con ellos, puedes hacer grandes esfuerzos, pero en última instancia inútiles, para evadirlos, o simplemente puedes pagarles y disfrutar de los frutos de lo que puedes conservar ".

Ryan Holiday y Stephen Hanselman, El diario estoico.

Yo soy hondureño, en Honduras tenemos un gobierno descaradamente corrupto, indolente a los problemas sociales. Los escándalos de corrupción multimillonarios ocurren a diario y todomundo sabe que en Honduras la política, el narcotráfico y los negocios sucios se envuelven en un mismo paquete.
Pagar impuestos bajo un clima de desconfianza, explotación y abuso como ese es un dolor comparable al que sentía William Wallace al tener que ceder a su señor feudal, la virginidad de su futura esposa previo a casarse con ella (vease la película Corazón Valiente).
Definitivamente que William Wallace era mucho más fuerte e intrépido que yo y decidió evadir. Aunque su gesta fue admirable, heróica, magnífica, hay que aceptar que el precio que finalmente tuvo que pagar por su hazaña fue infinito.
Esto me lleva a pensar: si no estás dispuesto a pagar de una forma, terminarás pagando de otra. Quizá una vez en un millón será más justo y digno pagar con sangre, al destino y a la gloria, en vez de pagar con tu tesoro más sublime a aquel que te abusa y pisotea. Si estás dispuesto a renunciar a todo por una causa, incluso a tu vida y a la de tus seres queridos, evade; para el resto de los casos, paga.

Quizá puedas decir que me salí del tema comentado por Séneca, pero para un hondureño, comentar esto es absolutamente necesario. A veces, ofrendar la propia vida es el impuesto a pagar por ser justo y también tenemos que estar dispuestos a esto.

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