viernes, 17 de julio de 2020

Aprender a conducir cambió mi concepción del mundo

Millones de personas saben conducir, muchos de ellos ni siquiera han ido a la universidad, la gran mayoría no sabe nada sobre el funcionamiento de los motores de combustión interna, de la transmisión mecánica de energía, del sistema de arranque, de la fricción, del diseño aerodinámico, de los gases de desecho, del CO2 y el efecto invernadero, del cambio climático, de la economía del petroleo, etc.

Aunque casi nadie sabe de toda la ciencia, de todas las implicaciones que hay detrás de conducir un vehículo, todos conducen felizmente todos los días, conducir los hace más competitivos, los hace llegar a los estándares sociales, los hace conquistar a su pareja y les permite llevar los niños a la escuela, trabajar y viajar.

Todos conducen como con una venda en los ojos, solamente pueden ver el camino físico, los baches y los peatones; pero todas las otras dimensiones les son ocultas. En las dimensiones sutiles pueden estar conduciendo al precipicio, pero no se dan cuenta, llegarán a tiempo a su cita y nada más importa.
Esta metáfora pinta muy bien nuestra situación como humanidad, el ganadero sigue produciendo carne bovina, aunque los gases emitidos por el ganado contribuyan al calentamiento global y su crianza venga tras talar hectáreas de bosque natural; el productor de telas sigue tiñiendo a pesar de que esto destruya las fuentes de agua potable; cuando comemos vamos a las comidas rápidas y pedimos una hamburguesa doble porque es lo más económico, es rico y nos llena a pesar de que nos desnutre, nos engorda y nos enferma; el albañil o arquitecto sigue construyendo a pesar de que la producción y transporte de cemento sea responsable de una gran proporción de los gastos energéticos de las sociedades; el político busca incrementar el consumo de las personas porque eso dinamiza la economía, a pesar de que eso también significa más contaminación y más consumo de recursos no renovables; el médico busca sanar, aumentar la esperanza de vida y disminuir la mortalidad aunque haya una sobre-población mundial que está acabando con los ecosistemas naturales y con el equilibrio ecológico... Cada quién está conduciendo su carro, todos eluden los obstáculos, todos quieren llegar a tiempo a su cita, nadie sabe realmente hacia donde va.

No sé tu, pero esto me desalienta de conducir, en la medida de lo posible, prefiero caminar.



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