domingo, 26 de febrero de 2012

Abriendo tus manos

Indómitos efluvios de oro

Emergen de la insondable belleza de tu rostro

Tu mirada segura e imperturbable

Se torna delicada ante mis ojos

Las manos que encierran el misterio de tu pecho

Se abren como alas en su vuelo



Todo el brillo del sol me inunda

Al contemplar el furor oculto en tu piel

La belleza lejana de mis sueños

Se desliza exquisita ante mi pecho


Domingo 25 de febrero de 2012